La personalidad pesimista se apoya en una serie de características que la definen:
- La búsqueda de la verdad: las personas que presentan esta forma de personalidad prefieren aceptar verdades desagradables e incómodas a acogerse a creencias que consuelen y que no expliquen la realidad fielmente. Sin embargo, esto no significa que sean mejores a la hora de entender lo que ocurre; simplemente, creen que gran parte de las creencias populares y extendidas por la población se basan en falsedades convenientes.
- Centran su atención en lo malo: En la personalidad pesimista aquello que produce dolor o males tar es enfatizado, ya que se asume que todo aquello que funciona correctamente entra dentro de lo que cabría esperar y, por consiguiente, no llama la atención. De este modo, el pesimismo puede ser un elemento que predisponga a la denuncia social y a llamar la atención sobre problemas que pasan desapercibidos o que son normalizados.
- Mantienen bajas expectativas: el pesimismo actúa también como un escudo ante la frustración. Como este tipo de personas esperan pocas cosas buenas del futuro, no dan por sentado que las cosas irán a mejor automáticamente o sin realizar sacrificios. Es por eso que es más raro que se sientan decepcionadas, y eso hace que por lo general los accidentes o los problemas inesperados no produzcan una gran alteración emocional en ellas.
- Más resistentes ante el duelo: los procesos de pérdida, definidos como procesos de duelo, son vividos de forma diferente por la gente con personalidad pesimista. Como ya van anticipando desde hace tiempo buena parte de las cosas malas que les ocurren, el efecto de estas queda amortiguado. De algún modo, se muestra una mayor estabilidad emocional.

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