Ir al contenido principal

Características de un pesimista



La personalidad pesimista se apoya en una serie de características que la definen:
  • La búsqueda de la verdad: las personas que presentan esta forma de personalidad prefieren aceptar verdades desagradables e incómodas a acogerse a creencias que consuelen y que no expliquen la realidad fielmente. Sin embargo, esto no significa que sean mejores a la hora de entender lo que ocurre; simplemente, creen que gran parte de las creencias populares y extendidas por la población se basan en falsedades convenientes.
  • Centran su atención en lo malo: En la personalidad pesimista aquello que produce dolor o males tar es enfatizado, ya que se asume que todo aquello que funciona correctamente entra dentro de lo que cabría esperar y, por consiguiente, no llama la atención. De este modo, el pesimismo puede ser un elemento que predisponga a la denuncia social y a llamar la atención sobre problemas que pasan desapercibidos o que son normalizados.
  • Mantienen bajas expectativas: el pesimismo actúa también como un escudo ante la frustración. Como este tipo de personas esperan pocas cosas buenas del futuro, no dan por sentado que las cosas irán a mejor automáticamente o sin realizar sacrificios. Es por eso que es más raro que se sientan decepcionadas, y eso hace que por lo general los accidentes o los problemas inesperados no produzcan una gran alteración emocional en ellas.
  • Más resistentes ante el duelo: los procesos de pérdida, definidos como procesos de duelo, son vividos de forma diferente por la gente con personalidad pesimista. Como ya van anticipando desde hace tiempo buena parte de las cosas malas que les ocurren, el efecto de estas queda amortiguado. De algún modo, se muestra una mayor estabilidad emocional.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Riesgos de ser pesimista

Hay muchos inconvenientes fácilmente visibles de tener una actitud pesimista. Principalmente el pesimismo tiene los siguientes riesgos. Depresión y ansiedad: Es obvio que una persona que recurre constantemente a pensamientos negativos tendrá más posibilidades de sufrir tanto depresión y ansiedad. Es por ello, que es vital dejar el pesimismo por el optimismo. Desarrollo de malos hábitos: Los pesimistas pueden llegar a dejar de lado su cuidado personal. Tanto es así que no sólo mantendrán una actitud poco saludable tanto en sus comidas como en el deporte, sino que además pueden dejar de lado también las revisiones o las citas médicas. Menos estrategias para afrontar el estrés: Al verlo todo negativo es más probable padecer todos los estragos que puede dejar el estrés. Además el pensamiento pesimista también hace que tengamos menos estrategias para afrontar las situaciones estresantes de nuestra vida. Menor posibilidad de éxito: Dejar las cosas a medias, postergar continuamente las tareas...

Pesimista o realista

Antes que nada, es importante que sepas que la tendencia a ver la parte negativa de las situaciones es normal y tiene una razón evolutiva y adaptativa: protegernos de aquello que potencialmente puede hacernos daño. Dicho de otro modo, para nuestro sistema psicológico de protección es más interesante saber qué va mal y qué puede perjudicarnos, que identificar aspectos que van bien y nos benefician. Sin embargo, cuando una persona solo ve la parte negativa de lo que ocurre, se convierte en pesimista y la función adaptativa de detectar lo “negativo” se convierte en un problema, en un lastre para su estado de ánimo. Las personas realistas no solo se preparan mentalmente para aquello que podría salir mal (teniendo en cuenta los hechos objetivos), sino que, también, se preparan para disfrutar de lo que puede salir bien. Es decir, son capaces de prepararse para casi cualquier tipo de resultado, saben disfrutar de sus logros y están preparadas para sus fracasos: estos no les impiden seguir int...

El pesimista se hace, no se nace

Algunas personas piensan que son pesimistas “por naturaleza”. Pero están equivocadas. Nadie nace así, sino que es la vida la que nos enseña a serlo. Conforme vamos acumulando frustraciones y experiencias que nos cuesta trabajo asimilar, “aprendemos a ser pesimistas”. El pesimismo es una actitud que no nos acarrea ningún beneficio, sino todo lo contrario, nos sumerge en un laberinto sin salida. El pesimismo puede llevarnos a vivir en un círculo vicioso del que podemos no ser capaces de escapar.